ABUYA, Nigeria (AP) — El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró el domingo que el brote de la enfermedad del ébola en la República Democrática del Congo y Uganda es una emergencia de salud pública de importancia internacional, tras registrarse más de 300 presuntos casos y 88 muertes.
En una publicación en la red social X, la Organización Mundial de la Salud indicó que, a pesar de su gravedad, el brote no cumple con los criterios de una emergencia pandémica como la pandemia de COVID-19, y desaconsejó el cierre de fronteras internacionales.
La OMS señaló que también se ha reportado un caso confirmado por laboratorio en la capital congoleña, Kinshasa, que está a unos 1.000 kilómetros (620 millas) del epicentro del brote en la provincia oriental de Ituri, lo que deja entrever una posible propagación más amplia. Señaló que el paciente había visitado Ituri y que también se han reportado otros presuntos casos en la provincia de Kivu del Norte, que es una de las más pobladas del Congo y limita con Ituri.
El ébola es altamente contagioso y puede contraerse a través de fluidos corporales como el vómito, la sangre o el semen. La enfermedad que provoca es rara, pero grave y a menudo mortal.
Es una variante rara y difícil de tratar del ébola
Las autoridades sanitarias han confirmado que el brote actual, confirmado por primera vez el viernes, es causado por el virus Bundibugyo, una variante rara de la enfermedad del ébola para la cual no existen tratamientos ni vacunas aprobados. Aunque ha habido más de 20 brotes de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, esta es apenas la tercera vez que se detecta el virus Bundibugyo.
La OMS indicó que en el Congo se concentran todos los casos excepto dos, los cuales fueron reportados en la vecina Uganda.
El virus Bundibugyo fue detectado por primera vez en el distrito Bundibugyo de Uganda, durante un brote en 2007 y 2008, en el que 149 personas resultaron infectadas y 37 murieron. La segunda vez fue en 2012, en un brote en Isiro, República Democrática del Congo, donde se reportaron 57 casos y 29 fallecimientos.
El objetivo de la declaración de emergencia por parte de la OMS es impulsar a las agencias donantes y a los países a actuar. Sin embargo, la respuesta global a declaraciones anteriores ha sido desigual.
En 2024, cuando la OMS declaró que los brotes de viruela símica en el Congo y en otras partes de África eran una emergencia global, algunos expertos dijeron en ese momento que sirvió de poco para que diversos suministros —entre ellos pruebas diagnósticas, medicamentos y vacunas— llegaran rápidamente a los países afectados.
El conflicto y la migración complican los empeños por rastrear el brote
El director general de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, el doctor Jean Kaseya, dijo el sábado que en la comunidad aún hay un alto número de casos activos, particularmente en Mongwalu, donde se reportaron los primeros casos, “complicando significativamente los esfuerzos de contención y rastreo de contactos”.
El conflicto violento con milicianos —algunos de ellos respaldados por el grupo Estado Islámico—, así como el constante movimiento de población debido a la minería, tanto dentro del Congo como a través de la frontera con Uganda, también han planteado un gran reto para las labores de respuesta.
Las autoridades informaron por primera vez el viernes sobre la propagación de la enfermedad en la provincia oriental congoleña de Ituri, cercana a Uganda y Sudán del Sur. El sábado, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África reportaron 336 presuntos casos y 87 muertes en el Congo.
“Hay incertidumbres significativas sobre el número real de personas infectadas y la propagación geográfica relacionada con este evento en el momento actual. Además, hay una comprensión limitada de los vínculos epidemiológicos con casos conocidos o sospechosos”, señaló Tedros.
Los dos casos en Uganda incluyen a una persona de la que el país dijo que había viajado desde el Congo y murió en un hospital en la capital ugandesa, Kampala, y a otra que, según la OMS, también había viajado desde la República Democrática del Congo.
La OMS indicó que el alto porcentaje de casos positivos entre las muestras analizadas, la propagación a Kampala y Uganda, y los conglomerados de muertes en Ituri “apuntan a un brote potencialmente mucho mayor que lo que actualmente se está detectando y reportando, con un riesgo significativo de propagación local y regional”.
El brote en el Congo dejó 50 muertos antes de ser detectado
Kaseya indicó que la detección lenta retrasó la respuesta y le dio tiempo al brote para propagarse.
“Este brote comenzó en abril. Hasta ahora no conocemos el caso índice. Eso significa que no sabemos cuál es la magnitud de este brote”, explicó Kaseya, usando un término para referirse al primer caso detectable de una epidemia.
La presunta víctima más temprana de la que se tienen noticias, un hombre de 59 años, desarrolló síntomas el 24 de abril y murió en un hospital en Ituri el 27 del mismo mes.
Para cuando las autoridades sanitarias fueron alertadas por primera vez sobre el brote a través de redes sociales el 5 de mayo, ya se habían registrado 50 muertes, dijeron los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África.
La OMS indicó que se han reportado al menos cuatro muertes entre trabajadores de salud que mostraron síntomas de ébola.
———
Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.