FORT HANCOCK, Texas, EE.UU. (AP) — El ejército de Estados Unidos usó un láser el jueves para derribar un dron “aparentemente amenazante” que volaba cerca de la frontera con México. Resultó que el aparato pertenecía a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus iniciales en inglés), según legisladores.
El caso de identifiación errónea llevó a la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) a cerrar más espacio aéreo alrededor de Fort Hancock, a unos 80 kilómetros (50 millas) al sureste de El Paso. El ejército está obligado a notificar formalmente a la FAA cuando realiza cualquier acción contra aviones no tripulados dentro del espacio aéreo estadounidense.
Fue la segunda vez en dos semanas que se disparó un láser en la zona. La última vez fue la CBP quien usó el arma, sin alcanzar ningún objetivo. Ese incidente ocurrió cerca de Fort Bliss y llevó a la FAA a suspender el tráfico aéreo en el aeropuerto de El Paso y en las inmediaciones. Esta vez, el cierre fue menor y los vuelos comerciales no se vieron afectados.
El legislador federal de Washington Rick Larsen y otros dos demócratas de alto rango en los comités de Transporte e Infraestructura y de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes dijeron que se quedaron atónitos cuando fueron notificados oficialmente acerca del incidente.
“La noticia no nos cabe en la cabeza”, manifestaron los representantes en un comunicado conjunto. Además, criticaron al gobierno del presidente, Donald Trump, por “eludir” un proyecto de ley bipartidista para capacitar a operadores de drones y mejorar la comunicación entre el Pentágono, la FAA y el Departamento de Seguridad Nacional, que incluye la CBP.
“Ahora estamos viendo el resultado de su incompetencia”, agregaron.
Gobierno defiende uso de láser antidrones
La FAA, la CBP y el Pentágono emitieron un comunicado conjunto el jueves por la noche en el que reconocieron que el ejército “empleó sistemas antiaéreos no tripulados para mitigar un sistema aéreo no tripulado aparentemente amenazante que operaba dentro del espacio aéreo militar”.
El incidente ocurrió lejos de zonas habitadas y de vuelos comerciales, como parte de los esfuerzos del gobierno para reforzar la protección de la frontera, explicó la nota.
“Siguiendo las instrucciones del presidente Trump, el Departamento de Guerra, la FAA y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza están trabajando juntos de una manera sin precedentes para mitigar las amenazas de drones de cárteles mexicanos y organizaciones terroristas extranjeras en la frontera entre Estados Unidos y México”, agregó.
Segundo cierre del espacio aéreo de Texas por láseres este mes
El cierre de hace dos semanas en El Paso duró apenas unas horas, pero causó alarma y provocó varias cancelaciones de vuelos en la ciudad de casi 700.000 habitantes.
En esa ocasión, según fuentes familiarizadas con lo ocurrido que no estaban autorizadas a hablar del tema, la CBP desplegó un láser antidrones sin coordinarse con la FAA, que luego decidió cerrar el espacio aéreo de El Paso para garantizar la seguridad de la aviación comercial.
Después, miembros del Congreso apuntaron que parecía ser otro ejemplo de fallas de coordinación entre agencias.
El secretario de Transporte, Sean Duffy, dijo que tenía previsto informar a los miembros del Congreso sobre el incidente. En una conferencia de prensa no relacionada el viernes pasado, manifestó que no fue un error que la FAA cerrara el espacio aéreo en El Paso y que no cree que haya sido un problema de comunicación lo que causó el problema.
Legisladora exige una investigación
La senadora demócrata por Illinois Tammy Duckworth, la principal legisladora de la minoría en el Subcomité de Aviación del Senado, pidió que se realice una investigación independiente.
“La incompetencia del gobierno de Trump sigue causando caos en nuestros cielos”, afirmó Duckworth.
La investigación sobre la colisión en pleno vuelo entre un avión de pasajeros y un helicóptero del Ejército en la que murieron 67 personas el año pasado cerca de Washington, D.C., puso de manifiesto que la FAA y el Pentágono no siempre trabajaban bien juntos.
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte señaló que la FAA y el Ejército no compartieron entre ellos datos de seguridad sobre el alarmante número de incidentes peligrosos alrededor del Aeropuerto Nacional Reagan y no abordaron los riesgos.
Crece la preocupación por amenazas de drones
Hace dos meses, el Congreso acordó otorgar a más agencias de seguridad —incluyendo algunas estatales y locales— autoridad para derribar aviones no tripulados fuera de control, siempre que estén debidamente capacitadas. Antes, solo unas pocas agencias federales seleccionadas tenían esa capacidad.
Drones armados suelen llevar a cabo con regularidad devastadores ataques en Ucrania y han permitido ataques en profundidad de Kiev en territorio ruso. La Casa Blanca ha repartido más de 250 millones de dólares para ayudar a los estados a prepararse para responder ante drones antes de albergar varios partidos del Mundial de fútbol de la FIFA y de la celebración del 250º aniversario del país este verano.
Más adelante en el año se otorgarán otros 250 millones de dólares en subvenciones para reforzar las defensas antidrones del país.
Los drones ya causan problemas
Los drones ya causan problemas a lo largo de la frontera. Los cárteles los usan de forma habitual para pasar drogas a través de la frontera mexicana y vigilar a los agentes de la Patrulla Fronteriza. Funcionarios dijeron en el Congreso el verano pasado que, en los últimos seis meses de 2024, se detectaron más de 27.000 aviones no tripulados a menos de 500 metros (1.600 pies) de la frontera sur.
La amenaza que suponen para los aviones sigue aumentando, igual que el número de cuasi colisiones en las inmediaciones de los aeropuertos. Seguridad Nacional calcula que hay más de 1,7 millones de drones registrados volando en Estados Unidos.
Los sistemas antidrones pueden usar señales de radio para interferir en el funcionamiento de los aparatos, o microondas de alta potencia o rayos láser como los empleados en Texas, con capacidad para inutilizar las máquinas. Otros usan pequeños drones para que despeguen rápidamente y embistan a los que suponen una amenaza. Y hay sistemas que utilizan balas, pero esos son más habituales en el campo de batalla que para uso doméstico.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.