RÍO DE JANEIRO (AP) — El alcalde de Río de Janeiro le entregó la llave de la ciudad al Rey Momo el viernes, dando inicio al simbólico reinado de cinco días del monarca del Carnaval sobre las festividades.
Hasta el miércoles, Momo tiene la tarea de presidir el jolgorio, participar en los desfiles y promover la alegría de los fiesteros. Su gobierno sobre la metrópolis del país sudamericano simboliza que la sociedad se pone patas arriba durante el Carnaval.
El Momo de este año es Danilo Vieira, de 30 años, oriundo de Río, quien estará al frente de las celebraciones.
“Las reglas siguen aplicando, por supuesto”, dijo Vieira a The Associated Press antes de su coronación simbólica. “Tenemos que seguir las reglas de nuestra ciudad, de nuestro país, pero el Carnaval lo dirijo yo”.
El alcalde de Río de Janeiro, Eduardo Paes, emitió un decreto en 2024 que convirtió la ceremonia de entrega de la llave en un acto oficial anual, obligando a sus sucesores a participar.
El Ayuntamiento de Río espera que unos 6 millones de personas participen en las estruendosas fiestas callejeras, donde grupos integrados por músicos, percusionistas y artistas sobre zancos atraen a miles de fiesteros, muchos con poca ropa y cubiertos de brillantina.
Uno de esos fiesteros que deambulaba el viernes por las calles del histórico barrio de Santa Teresa, en Río, era Braulio Ferreira, un empresario de 48 años. Participó en la tradicional fiesta callejera de Carmelitas disfrazado de Jason Voorhees, un personaje ficticio de las películas de terror Viernes 13.
“Es muy bonito y satisfactorio ver a tanta gente feliz del extranjero disfrutando del Carnaval con una felicidad total”, dijo Ferreira.
Muchos locales y extranjeros se dirigirán al famoso Sambódromo de Río durante el Carnaval, donde las escuelas de samba exhibirán sus desfiles —preparados con esmero durante meses—, con carrozas gigantescas y elaborados disfraces, ante jueces que repartirán puntos y, finalmente, anunciarán a un ganador.
Los desfiles de este año celebran temas diversos, entre ellos las trabajadoras sexuales, la fallecida cantante y compositora Rita Lee y las comunidades negras en la Amazonía.
Aunque el Carnaval de Río es el más conocido, la festividad es un fenómeno nacional. Las escuelas de samba en la selva tropical más grande del mundo también están preparando desfiles, y las celebraciones en la colorida ciudad colonial de Olinda comenzaron el jueves.
En Río, una reciente ola de robos cometidos por jóvenes que actúan en grupos ha incrementado las preocupaciones de seguridad, y algunos han pedido al alcalde y al gobernador Cláudio Castro que hagan más para garantizar la seguridad de los juerguistas.
“El Carnaval debe ser un momento de alegría, pero lo que hemos estado viendo en las fiestas callejeras de Río, más allá de la diversión, es miedo”, expresó la exconcejala Luciana Boiteux en Instagram hace unos días. Pidió mejor iluminación y labores preventivas de policía comunitaria.
La secretaría de orden público del Ayuntamiento de Río y la guardia municipal señalaron que han puesto en marcha un operativo especial que involucra a alrededor de 1.100 agentes para patrullajes. Los equipos vigilarán las fiestas callejeras de principio a fin, cuando el riesgo de robos suele intensificarse.
También habrá equipos especializados en violencia contra las mujeres en puntos clave para ofrecer apoyo y orientación, informó el Ayuntamiento.
En la ceremonia del viernes, Vieira afirmó que el Carnaval también trata de la inclusión.
“Carnaval es amor, el Carnaval cura”, expresó. “Ocurre una especie de magia que lleva alegría a cada corazón, a todas las razas, a todos”.
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Lucas Dumphreys contribuyó a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.