Ahora que está agobiado por Irán y la inflación, Trump cambia su tono sobre Jimmy Carter

Jul 19, 2026
ahora-que-esta-agobiado-por-iran-y-la-inflacion,-trump-cambia-su-tono-sobre-jimmy-carter

WASHINGTON (AP) — Jimmy Carter solía ser uno de los blancos políticos favoritos del presidente Donald Trump, un recurso comodín para burlarse de los demócratas pusilánimes y presentarse a sí mismo como fuerte y decidido.

Pero últimamente, los sentimientos de Trump hacia el 39.º presidente se han vuelto más nostálgicos, mientras enfrenta algunos de los mismos desafíos que afrontó el ya fallecido Carter.

Entre ellos están la guerra en Irán y la inflación, un lastre para la economía que Trump no ha logrado domar pese a insistir durante mucho tiempo en que su experiencia empresarial la erradicaría.

La comparación parece estar también en la mente de Trump. Cuando le preguntaron el mes pasado por qué no envió a las fuerzas especiales a Irán para retirar por la fuerza su uranio enriquecido, respondió: “No tenía ganas de ser Jimmy Carter”.

Eso evocó la fallida incursión de 1980 para liberar a los rehenes estadounidenses retenidos en Irán, que causó la muerte de ocho militares norteamericanos. Trump también afirmó en marzo que la misión fallida “les costó la elección” frente a Ronald Reagan en 1980, dando la impresión de ser consciente de las realidades políticas de una manera que no mostraba cuando se burlaba de Carter.

El cambio de tono coincide con el mayor enfoque de Trump en su legado personal y se produce mientras los paralelismos entre ambos mandatarios se vuelven más difíciles de ignorar.

“Creo que se está dando cuenta — incluso con lo cabeza dura que es — que ha pateado un avispero y que su presidencia podría ser recordada por algunas de las mismas cosas por las que se recuerda la presidencia de Jimmy Carter”, afirmó Jonathan Alter, autor de “His Very Best: Jimmy Carter, A Life”.

A pesar de algunas similitudes, las diferencias son descomunales

Consultada sobre el cambio de tono de Trump respecto de Carter y sobre la semejanza entre los desafíos que ambos enfrentaron, la portavoz de la Casa Blanca Olivia Wales señaló: “Trump nunca permitirá que Irán tenga un arma nuclear” y “sigue totalmente concentrado en implementar su probada agenda económica para bajar los costos”.

“El presidente es un líder único que siempre promoverá sin disculpas los intereses de Estados Unidos”, indicó Wales en un comunicado. “El único legado que le preocupa es hacer que Estados Unidos sea más grande que nunca”.

Kori Schake, exintegrante del Consejo de Seguridad Nacional de George W. Bush, dijo que no cree que Trump esté reevaluando a Carter. “Él no hilvana hechos ni formula teorías”, sostuvo.

Aun así, los comentarios más recientes de Trump están muy lejos de su campaña de reelección de 2024, cuando llamaba rutinariamente a Joe Biden “el peor” presidente y decía que, en comparación, hacía que Carter pareciera “brillante”. Trump todavía menciona con frecuencia a Carter, quien murió hace dos años a los 100 años, pero por lo general para sugerir — falsamente — que Carter desconfiaba del voto por correo.

Sign up for Morning Wire: Our flagship newsletter breaks down the biggest headlines of the day.

En realidad, las diferencias entre los dos son enormes.

Carter estuvo casado con su esposa, Rosalynn, durante 77 años, era profundamente religioso y prometió “nunca mentir a sabiendas al pueblo estadounidense”. Trump se ha divorciado dos veces, disfruta de maldecir en público y ofrece una andanada interminable de falsedades.

Como presidente, Carter colocó el negocio familiar de cacahuates en un fideicomiso ciego. El control de la Organización Trump pasó a los hijos de Trump, pero el mandatario obtuvo casi 1.200 millones de dólares de sus negocios de criptomonedas el año pasado y no esconde su afán por convertir su presidencia en una importante fuente de beneficio personal.

En 1977, Carter declaró: “Ahora estamos libres de ese miedo desmedido al comunismo”. Trump ha aprovechado victorias en primarias de demócratas progresistas para avivar constantemente nuevos temores sobre el comunismo.

Carter ganó el Premio Nobel de la Paz en 2002. Trump no lo ha ganado, pese a declararse más merecedor que cualquiera de los anteriores galardonados.

Ambos tienen en común la inflación y a Irán

Aunque la inflación afectó a ambos presidentes, Carter la sufrió mucho más, al enfrentar un pico de 14,7% en abril de 1980. Los precios al consumidor subieron 4,2% este mayo respecto de un año antes —un máximo de tres años— y, aunque cayeron con fuerza de mayo a junio, ese descenso incluyó precios más bajos de la gasolina impulsados por un alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, un acuerdo que ahora está hecho trizas y eso ha vuelto a empujar al alza los precios del petróleo.

Trump sugirió que no pensaba en las penurias financieras de los estadounidenses cuando se trata de Irán, una guerra que inició junto con Israel en febrero. Más recientemente, restó importancia a las preocupaciones por la inflación. Pero no ha logrado salir de la crisis y los asaltos de Estados Unidos se han intensificado de nuevo tras los ataques de Irán contra buques comerciales en el estrecho de Ormuz.

Al igual que Trump, Carter también se vio acosado por el estrecho, al declarar durante su discurso del Estado de la Unión de 1980 que la situación “exige la participación de todos aquellos que dependen del petróleo de Oriente Medio y que están preocupados por la paz y la estabilidad globales”.

Otro paralelismo entre Trump y Carter fue que el demócrata consideró una acción militar para apoderarse de la Isla Kharg, aunque finalmente decidió no hacerlo para no poner en peligro a los rehenes. Trump atacó a la isla al inicio de la guerra, buscando frustrar las exportaciones de petróleo iraní, y la ha vuelto a amenazar.

Schake, investigadora principal y directora de estudios de política exterior y de defensa en el American Enterprise Institute, señaló que una diferencia clave es que “aunque el gobierno de Carter consideró seriamente atacar la Isla Kharg, la razón por la que no lo hizo fue que no quería estar en guerra con Irán”.

“Y nosotros ya estamos en guerra con Irán”, añadió.

Alter señaló que Irán intentó perjudicar las posibilidades de reelección de Carter y ahora plantea la posibilidad de hacer lo mismo con el Partido Republicano de Trump antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato de noviembre.

“Estas personas son maestros de la diplomacia, y lo demostraron durante el gobierno de Carter”, expresó Alter. “Lo están demostrando otra vez. Son realmente buenos en las negociaciones”.

Trump ha elogiado a otros presidentes

Trump ha mencionado últimamente a muchos de sus predecesores, elogiando el apoyo de William McKinley a los aranceles y a Teddy Roosevelt como un “gran macho”. Trump dijo que una razón clave para alcanzar el alto al fuego de junio con Irán fue evitar la “catástrofe económica” que sufrió Herbert Hoover.

“Soy un estudiante de mucha historia”, afirmó Trump esta semana.

Durante su primer mandato, Trump comparó con frecuencia su propia veta populista con la de Andrew Jackson. Todavía elogia a Jackson, pero más recientemente ha elogiado a otros predecesores, incluso de demócratas como Franklin Delano Roosevelt.

Trump incluso enumeró algunos de los logros de Carter en el “Paseo de la Fama” que instaló a lo largo de la columnata de la Casa Blanca, pese a que las exhibiciones dedicadas a otros demócratas, como Barack Obama y Biden, ofrecen insultos y lenguaje despectivo.

“Trump está pensando en su legado, y quizá creyó que atacar a Irán lo habría reforzado. Pero, de hecho, lo perjudicará seriamente”, escribió por correo electrónico James P. Pfiffner, profesor emérito de la Universidad George Mason y autor de varios libros, entre ellos “The Character Factor: How We Judge Our Presidents”.

Después de su presidencia, contó Alter, Carter le pidió a Trump una donación para ayudar a construir la biblioteca presidencial de Carter. Trump escribió después que Carter quería 5 millones de dólares, pero que él no le respondió.

Luego, durante el primer mandato de Trump, Carter le escribió una carta al presidente y Trump llamó para agradecérselo, dejando finalmente a Carter con la impresión de que podría servir como enviado especial a China, una oferta que nunca llegó a materializarse.

“Si hubiera aprendido algo de la experiencia de Carter —y escuchado las advertencias sobre el estrecho de Ormuz— habría dudado”, dijo Pfiffner sobre la guerra con Irán. “Pero ignoró las lecciones de la historia y la geografía”.

__________________________________

Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

Leave a comment